El trabajador del área de Mantenimiento de Minera Zaldívar se preparó durante un año para realizar la expedición.


Walterio Mejías, mecánico del área de Mantenimiento, lleva ocho años cumpliendo diversas funciones en Minera Zaldívar con una pasión que lo ha llevado a enfrentar grandes desafíos. Su espíritu de superación no solo se refleja en su trabajo, sino también en su vida fuera de faena, llevándolo a una expedición al campo base del Monte Everest.
Una historia de resiliencia
La pasión de Walterio por la alta montaña comenzó en su juventud, aunque tuvo que hacer una pausa debido a las responsabilidades familiares. Años después, decidió retomar esta pasión, impulsado por el apoyo de compañeros de trabajo y el respaldo de la Compañía.
Fue así que, con preparación física y mental durante un año, emprendió su travesía hacia Nepal junto a su esposa y, tras doce días de intensa caminata, cumplió su sueño al llegar al campo base del Everest, situado a 5.300 metros de altura.
«El Everest es un ícono del montañismo mundial. Sabía que este era el momento, y que cada año que pasara sería una oportunidad menos para hacerlo. Fue una experiencia impresionante ver las carpas en el campo base, prácticamente una pequeña ciudad en medio de la nada», afirmó.
Un estilo de vida
Para el mecánico, la montaña es mucho más que un deporte, es un estilo de vida que aporta a su crecimiento personal y profesional. «Te enseña a enfrentar tus propios miedos y a desafiarte constantemente. Alcanzar una cumbre es una metáfora de la vida misma: si puedo superar los obstáculos en la montaña, puedo hacerlo en la vida cotidiana», reflexionó.
La preparación para esta expedición incluyó meses de acondicionamiento y aclimatación en distintas cumbres del país, como en Ojos del Salado, el volcán activo más alto del mundo. «Chile tiene una riqueza enorme en cuanto a montañas y volcanes. Aquí se puede aprender mucho, y siempre he pensado que primero debo conocer mi propio país antes de aventurarme en el extranjero», acotó.
Más allá del Everest
Durante su travesía, Mejías también reflexionó sobre el valor de compartir estas vivencias, confiar en otros para enfrentar peligros y tomar decisiones en equipo. «Al estar en la expedición, la vida de tu compañero está en tus manos y viceversa. Es un deporte extremo y riesgoso, donde una mala decisión puede costarte la vida», aseguró.
Walterio destacó la importancia de disfrutar y valor cada momento. «Le digo a los jóvenes que inviertan en experiencias, que viajen, que se atrevan a desafiarse, porque al final son los recuerdos los que nos acompañan. Mi familia y yo siempre recordaremos esta aventura en el Everest, algo que mis hijos podrán contar con orgullo, fueron momentos de verdaderos logros», concluyó.

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